El exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, ofrece en su libro Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder un retrato crítico del funcionamiento interno del gobierno de la llamada Cuarta Transformación. Desde su experiencia en el núcleo del poder, describe conflictos políticos, tensiones entre grupos ideológicos, disputas institucionales y diversos casos polémicos que, a su juicio, marcaron la administración.
Choques internos y lucha por el control
Scherer sostiene que dentro del gobierno se consolidó un grupo al que denomina los “puros” o “manipuladores de izquierda”, integrado por figuras como Jesús Ramírez Cuevas, Hugo López-Gatell, María Elena Álvarez-Buylla e Irma Eréndira Sandoval. Según su relato, este bloque habría privilegiado posiciones ideológicas por encima de criterios técnicos e influido en decisiones estratégicas del Ejecutivo.
El exfuncionario también describe un enfrentamiento directo con el entonces fiscal Alejandro Gertz Manero, a quien acusa de impulsar investigaciones judiciales en su contra como parte de una persecución política. Señala que estos conflictos escalaron hasta la judicialización de carpetas de alto perfil.
Asimismo, menciona fricciones constantes con la exsecretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero por la disputa de influencia en asuntos relacionados con la Suprema Corte y el manejo de litigios relevantes.
Otro de los puntos centrales de su testimonio es el choque con Manuel Bartlett al frente de la Comisión Federal de Electricidad, cuya política energética —según Scherer— frenó inversiones privadas y derivó en litigios internacionales con costos millonarios.
En el plano político-electoral, afirma que durante la sucesión en la Ciudad de México se operó internamente para favorecer a Clara Brugada y bloquear la candidatura de Omar García Harfuch, pese a que este último habría encabezado mediciones internas.
Ideología contra eficiencia
En su análisis, Scherer plantea que dentro del gobierno existió una confrontación constante entre perfiles técnicos y perfiles ideológicos. Sostiene que ciertas decisiones administrativas y regulatorias respondieron más a posturas doctrinarias que a criterios de eficiencia operativa o viabilidad institucional.
También señala presiones políticas en ámbitos judiciales, económicos y regulatorios, que habrían condicionado la toma de decisiones en diferentes dependencias.
Casos polémicos y acusaciones
El libro también enumera episodios que el exconsejero considera representativos de prácticas cuestionables dentro de la administración.
Entre ellos, menciona presuntos vínculos políticos con el empresario Sergio Carmona, conocido mediáticamente como “Rey del Huachicol”, así como decisiones relacionadas con compensaciones laborales en el sector eléctrico que habrían generado fuertes compromisos presupuestales.
En materia de comunicación gubernamental, cuestiona la asignación de recursos publicitarios oficiales a determinados medios y proyectos editoriales.
En el sector salud, recuerda el caso de la compra de ventiladores durante la pandemia, vinculado a un familiar del entonces titular de la CFE, lo que —según su versión— generó tensiones políticas que impactaron en la permanencia de funcionarios.
Respecto a la refinería de Dos Bocas, sostiene que la obra presentó incrementos sustanciales en costos y problemas de transparencia durante su ejecución.
Una mirada desde el interior del poder
El testimonio de Scherer plantea una visión crítica del funcionamiento interno del gobierno federal, marcada por disputas políticas, diferencias ideológicas y decisiones administrativas controvertidas.
Su libro se presenta como una narración personal de los conflictos vividos dentro del círculo presidencial, ofreciendo una interpretación de los equilibrios de poder, los enfrentamientos institucionales y las dinámicas políticas que, desde su perspectiva, definieron el rumbo de la administración.
