En la justicia de la 4T, nadie está a salvo. No se trata de legalidad, sino de voluntad política. Hoy es FEMSA, mañana puede ser cualquiera. Cuando el poder decide, la ley se vuelve opcional y los criterios judiciales se doblan sin resistencia.
El caso lo dejó evidente.
La Suprema Corte había rechazado atraer un expediente fiscal millonario: ocho votos contra uno. El asunto parecía terminado. El TFJA ya había anulado ese adeudo por razones contundentes:
— El SAT ya no tenía facultades para revisar la operación llamada “bono segregable”.
— Se pretendía volver a cobrar un monto del 2005 que ya estaba invalidado.
El caso estaba muerto jurídicamente. No había materia.
Pero una semana después, ocurrió lo que no ocurre en un sistema serio: la Corte cambió de postura y decidió atraer exactamente el mismo asunto.
Una semana después, la Corte revirtió su decisión. La ley era la misma, el expediente era idéntico, el criterio intacto y no existía un solo elemento nuevo que justificara el movimiento. Aun así, se decidió atraer el caso.
Todo por petición directa de la ministra Lenia Batres. Nada más.
Así opera la justicia en tiempos de la 4T:
Las reglas procesales se estiran, se encogen o se evaporan según el ánimo de quienes usan la toga como herramienta de presión política. La supuesta “trascendencia jurídica” se convirtió en una llave para abrir expedientes cerrados, romper precedentes y mover la estructura judicial a conveniencia del momento.
Lo que se intenta vender como “justicia fiscal” es, en realidad, un mecanismo de castigo selectivo. No es técnica, no es rigor y no es derecho. Es poder. Es capricho. Es ajuste de cuentas.
Y manda un mensaje clarísimo:
si pueden reabrir un caso muerto sin un solo cambio legal, también pueden hacerlo con cualquiera. Van por todos.
Este episodio no deja dudas sobre el rumbo: una Corte debilitada, presionada y moldeada por intereses políticos. Lo que está en juego no es un expediente fiscal. Es la estabilidad del sistema jurídico y la certeza de que las reglas valen algo.
Hoy doblaron el criterio.
Mañana, doblan al país.

