Denuncian a Ramírez Cuevas por  uso de empresas fantasma y financiamiento ilegal

Denuncian a Ramírez Cuevas por uso de empresas fantasma y financiamiento ilegal

Las acusaciones contra Jesús Ramírez Cuevas no solo persisten: se acumulan y dibujan un patrón cada vez más difícil de ignorar. Lo que alguna vez fue presentado como un estratega de comunicación hoy aparece, en múltiples investigaciones, como un operador político rodeado de dudas sobre el origen de los recursos que han sostenido su estructura.

El libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez vuelve a colocarlo en el centro del escándalo al señalar que habría facilitado el acceso a Palacio Nacional de Sergio Carmona, el llamado “rey del huachicol”. Un personaje que, por sí solo, representa uno de los símbolos más claros del dinero ilícito infiltrándose en la política.

Pero el tema no termina ahí. Diversos reportes, incluyendo los de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, apuntan a que el esquema de financiamiento alrededor de Ramírez Cuevas no se limita al contrabando de combustible. Se habla de una red más amplia, con recursos de origen incierto y posibles conexiones internacionales que contradicen el discurso de austeridad y “limpieza” que tanto presume el régimen.

Empresas fantasma: la huella que no se borra

Uno de los episodios más reveladores es el uso de empresas fantasma. El caso de Benefak S.A. de C.V. es particularmente incómodo: contratada en Tabasco para imprimir el periódico Regeneración —órgano de propaganda del movimiento— cuando Ramírez Cuevas estaba al frente.

Primero se negó cualquier vínculo. Después, cuando la presión creció, el propio funcionario intentó justificar la operación con documentos en redes sociales. Sin embargo, el SAT terminó por confirmar lo que ya era evidente: la empresa era fantasma.

El patrón es claro: negar, minimizar y después intentar justificar lo injustificable.

La sombra del financiamiento internacional

Las acusaciones también cruzan fronteras. Se menciona la posible participación de actores extranjeros en el financiamiento del proyecto político que Ramírez Cuevas ayudó a construir.

Entre los nombres que aparecen está el de Pablo Iglesias, fundador de Podemos, quien habría contribuido ilegalmente para fortalecer la maquinaria digital de Morena. De confirmarse, esto no solo sería un escándalo político, sino una violación directa a la soberanía que tanto dicen defender.

Propaganda, control y manipulación mediática

Otro frente igual de preocupante es el control de la narrativa. Diversos señalamientos apuntan a que Ramírez Cuevas, junto con Jenaro Villamil, ha operado una red de medios públicos al servicio del poder.

Lejos de cumplir su función informativa, estos espacios habrían sido utilizados como herramientas de propaganda, amplificando el discurso oficial y atacando sistemáticamente a voces críticas.

Incluso medios internacionales como The New York Times han advertido sobre la presencia de influencias externas en la conversación pública mexicana, lo que refuerza la sospecha de que la estrategia comunicacional del gobierno no es tan “orgánica” como se quiere hacer creer.

El discurso contra la realidad

Pese a todo, Ramírez Cuevas sigue negándolo. Como ha sido la constante: desmentir, desacreditar y victimizarse.

Pero el problema ya no es lo que diga él, sino el cúmulo de indicios, investigaciones y contradicciones que lo rodean.

Porque mientras el discurso oficial habla de honestidad y transformación, los hechos apuntan a algo mucho más viejo y conocido: uso político del dinero, manipulación mediática y una estructura diseñada para proteger al poder… no para rendir cuentas.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *