Lo que en el discurso oficial se presentó como una estrategia para cerrar el paso a los grandes evasores terminó convirtiéndose en una maquinaria de fiscalización masiva que hoy tiene contra la pared a miles de pequeños y medianos contribuyentes.
Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, el Servicio de Administración Tributaria cambió de enfoque. Si antes la narrativa se centraba en “los de arriba”, ahora la lupa está puesta en cada error, omisión o discrepancia en declaraciones individuales.
📈 La recaudación que se disparó… por multas
Los números muestran un salto contundente:
- En 2019, la recaudación por multas fue de 9,056 millones de pesos.
- En 2025 cerró en 30,368 millones.
- Un crecimiento del 235% en seis años.
El motor de ese incremento tiene nombre: “correcciones fiscales”. Este concepto —cuando el SAT detecta inconsistencias y obliga al contribuyente a pagar diferencias, recargos y sanciones— pasó de representar el 80% del total de multas en 2019 al 88% en 2025.
En otras palabras, la mayor parte del dinero por sanciones ya no proviene de operativos espectaculares contra macroevasores, sino de ajustes administrativos derivados de errores detectados por sistemas automatizados.
🤖 Tecnología + datos históricos = fiscalización al milímetro
El SAT incorporó herramientas de análisis de datos e inteligencia artificial capaces de cruzar información bancaria, declaraciones, facturación electrónica y reportes financieros en segundos.
Lo que antes podía pasar inadvertido —un ingreso freelance no declarado, intereses bancarios omitidos o un cálculo mal hecho en pagos provisionales— hoy detona:
- Ajustes inmediatos
- Recargos acumulados
- Multas formales
El mensaje es claro: cualquier inconsistencia es susceptible de convertirse en ingreso para el fisco.
⚠️ Los tres errores que ahora se pagan caro
- Omitir ingresos esporádicos (trabajos independientes, ventas ocasionales).
- Errores en pagos provisionales, especialmente en regímenes simplificados.
- No declarar intereses bancarios, dividendos o ganancias de capital.
El cruce automatizado con bancos y casas de bolsa elimina prácticamente el margen de “olvido”.
🧾 Del discurso social a la presión recaudatoria
Mientras el gobierno defendía que no habría aumento de impuestos, en la práctica la estrategia fue otra: incrementar la eficiencia recaudatoria vía fiscalización intensiva.
No se trata de una reforma fiscal abierta, sino de una presión administrativa constante que ha transformado pequeños errores en fuentes significativas de ingresos públicos.
Para muchos contribuyentes, el cambio no se siente como combate a la corrupción, sino como una política de tolerancia cero que multiplica sanciones y deja poco margen ante la complejidad del sistema tributario mexicano.

