El gobierno volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: quitarle a los que menos tienen y venderlo como justicia social. Esta vez fue con la expropiación de 77 predios, más de 218 mil metros cuadrados, para el Tren AIFA–Pachuca. No hubo diálogo real, no hubo opción, no hubo respeto. Hubo decreto. Punto.
Las tierras están en municipios de Hidalgo y del Estado de México: Mineral de la Reforma, Tizayuca, Tolcayuca, Zempoala, Tecámac, Temascalapa… lugares donde no viven políticos ni empresarios, sino familias que trabajan la tierra, ejidatarios, gente sin abogados caros ni reflectores. A ellos sí se les puede pasar por encima sin problema.
El discurso es el de siempre: “utilidad pública”, “movilidad”, “beneficio colectivo”. Puras palabras bonitas para tapar lo obvio: el Estado usando su poder para arrebatar patrimonio, porque negociar cuesta y respetar estorba. Cuando el proyecto es “estratégico”, la propiedad privada deja de importar… siempre y cuando no sea la de los de arriba.
La ocupación será inmediata, dicen. La indemnización llegará “conforme a la ley”, prometen. Y ahí entran los comunicadores del régimen, los mismos de siempre, a aplaudir el despojo desde redes sociales, a justificarlo con frases huecas, a repetir el guion sin pisar jamás una sola de las comunidades afectadas. Socialismo de micrófono y laptop, pero jamás de sacrificio propio.
Porque ese es el patrón: el gobierno no le quita nada a los poderosos, no toca a los grandes intereses, no se mete con quienes sí pueden defenderse. Va por el ejido, por la parcela, por la casa modesta. Y luego se indigna cuando alguien lo llama autoritario.
Todo está “en regla”, todo “es legal”, todo “es por el bien común”. Así empiezan siempre estas historias. Y así terminan: con familias desplazadas, promesas incumplidas y un Estado que se siente con derecho a decidir qué es tuyo y qué ya no.
Esto no es progreso. Es despojo maquillado. Y quien lo celebre, quien lo defienda, quien lo aplauda desde un escritorio o una cuenta verificada, que lo diga claro: está bien con que el gobierno le quite la tierra a los más jodidos… mientras no sea la suya.

