Usando tiempos oficiales, Morena inicia campaña de odio viola la ley electoral

Usando tiempos oficiales, Morena inicia campaña de odio viola la ley electoral

El fin de semana pasado comenzó a difundirse en radio y televisión el spot de Morena registrado ante el Instituto Nacional Electoral (INE) con folio RV00155-26, titulado “CONTRASTE”. Más allá de su narrativa, el contenido marca un punto de inflexión preocupante: el partido en el poder abandona el terreno de la crítica institucional para entrar de lleno en campañas de ataque personal, una práctica que no solo rompe con los principios democráticos, sino que además podría vulnerar los propios lineamientos electorales.

El promocional arranca con imágenes de figuras públicas identificadas por su postura crítica frente al oficialismo, como Samuel García, Alejandro Moreno, Lilly Téllez y Ricardo Salinas Pliego, además del logotipo de Fox News. Todo ello acompañado por una voz en off —la de Luisa María Alcalde— que construye una narrativa donde estos personajes son presentados como enemigos del pueblo, acusándolos de querer arrebatar derechos, promover la guerra y “entregar la patria”.

Hasta aquí, podría argumentarse que se trata de propaganda política agresiva. Sin embargo, el problema de fondo es otro: Morena ya no está señalando fallas de gobiernos, políticas públicas o partidos, sino que está personalizando el ataque, atribuyendo intenciones graves y no comprobadas a individuos específicos, incluyendo a actores que ni siquiera participan formalmente en procesos electorales. Esta práctica desborda los márgenes permitidos de la propaganda política.

La legislación electoral mexicana ha sido clara en establecer que los mensajes pautados deben privilegiar el debate de ideas y propuestas, evitando la calumnia y la denigración. En este caso, el spot no presenta hechos verificables ni argumentos contrastables, sino juicios subjetivos que buscan generar rechazo social hacia determinadas personas. Es decir, no informa ni contrasta: estigmatiza.

Más delicado aún es que este tipo de contenido se difunda utilizando tiempos oficiales asignados por el INE, lo que implica el uso de recursos públicos para amplificar mensajes que, en esencia, operan como campañas de ataque. El uso del aparato institucional para golpear adversarios —reales o percibidos— no solo distorsiona la equidad en la contienda, sino que también plantea dudas sobre la legalidad de estas prácticas.

El caso de Ricardo Salinas Pliego resulta particularmente ilustrativo. Al no ser candidato ni formar parte de una contienda electoral formal, su inclusión en el spot abre la puerta a una zona gris donde la propaganda política invade el terreno de la confrontación directa con ciudadanos particulares. Esto no solo es cuestionable desde el punto de vista ético, sino que podría configurar un uso indebido de la comunicación política.

Asimismo, la aparición explícita del logotipo de Fox News refuerza la intención deliberada de señalar y desacreditar actores externos al sistema político mexicano, ampliando el espectro del ataque más allá de la oposición tradicional. No se trata ya de competir políticamente, sino de construir enemigos mediáticos y sociales a partir de una narrativa polarizante.

El fondo del asunto es claro: Morena parece haber iniciado una nueva etapa en su estrategia de comunicación, donde el golpeteo directo sustituye al discurso de “bienestar” y donde la propaganda se convierte en herramienta de confrontación personalizada. Este viraje no solo contradice el discurso que durante años criticó la “guerra sucia”, sino que además coloca al partido en una posición vulnerable frente a posibles sanciones.

En un contexto donde la legalidad electoral debería ser el piso mínimo de la competencia democrática, el uso de spots para atacar individuos y generar animadversión social no es un detalle menor. Es, en todo caso, un síntoma de que la narrativa ya no alcanza y que, ante el desgaste, se recurre a estrategias que bordean —o incluso rebasan— los límites de la ley.

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