Trump pone bajo la lupa a los 53 consulados mexicanos en EU; ordena revisiones y analiza posibles cierres

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Mientras los diagnósticos internacionales y las propias evaluaciones locales gritan que las infancias mexicanas enfrentan una de las peores crisis de aprendizaje de su historia reciente —con niños de primaria que apenas logran descifrar un texto básico o resolver operaciones matemáticas elementales—, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha decidido que la prioridad nacional es otra: el termómetro y el balón de fútbol.

La SEP y las autoridades educativas estatales acordaron de manera unánime adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 para el próximo 5 de junio. Con el regreso formal a clases programado hasta el 31 de agosto, los estudiantes de educación básica y media superior gozarán de un inaudito periodo de casi tres meses de vacaciones. ¿Los motivos oficiales? Las altas temperaturas de la temporada y la realización del Mundial de Fútbol.

El pretexto del clima y el fútbol frente a un aula vacía de conocimiento

El titular de la dependencia, Mario Delgado, defendió la medida argumentando que busca proteger a las comunidades escolares de la «extraordinaria ola de calor». Si bien es innegable que muchas escuelas públicas del país carecen de la infraestructura más básica para mitigar las altas temperaturas —un problema que debería resolverse invirtiendo en las aulas, no cerrándolas—, la inclusión del Mundial de Fútbol como factor de peso para recortar el calendario escolar resulta, por decir lo menos, desconcertante.

La SEP asegura alegremente que «se garantizará el cumplimiento de las metas del plan y programas de estudio». Sin embargo, la realidad en las aulas cuenta una historia muy distinta.

Niños que «no saben nada» y un sistema que los manda a descansar

¿De verdad nos podemos dar el lujo de perder semanas de clase en un país donde:

  • 24 millones de mexicanos viven en rezago educativo?
  • Más del 60% de las primarias públicas carecen de internet para que los alumnos aprendan habilidades digitales mínimas?
  • La comprensión lectora está por los suelos, dejando a más de la mitad de los niños de primaria sin la capacidad real de entender lo que leen?

Mandarlos a casa tres meses no es una «medida de protección»; para millones de niños de los sectores más vulnerables, significa privarlos del único espacio seguro donde reciben estímulos cognitivos y, en muchos casos, alimentación garantizada. Mientras que las familias de escuelas privadas o de mayores recursos económicos pueden buscar cursos de verano o tutorías para compensar el vacío, los hijos de las familias con menores ingresos simplemente se quedarán en casa, ensanchando aún más la gigantesca brecha de desigualdad cultural y educativa de México.

El costo de priorizar el entretenimiento sobre el futuro

Aunque el nuevo cronograma de la SEP contempla dos semanas oficiales dedicadas al «fortalecimiento de aprendizajes» en agosto, resulta ingenuo pensar que diez días bastarán para resarcir lo que no se ha consolidado en años de un sistema educativo fatigado y carente de rigor.

La decisión de adelantar el cierre del ciclo escolar manda un mensaje preocupante: en México, la educación es un bien perfectamente prescindible ante las contingencias del clima y las agendas del entretenimiento. Mientras el mundo avanza hacia economías basadas en el conocimiento, aquí se decide que es mejor apagar las aulas y encender la televisión.

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