Monsiváis decía de AMLO: «Está loco, quiere ser un Nerón moderno»

Monsiváis decía de AMLO: «Está loco, quiere ser un Nerón moderno»

A 16 años de su muerte, las palabras del cronista regresan cargadas de presente y rodean una historia que México no ha podido — o no ha querido — enterrar

El pasado 19 de junio se cumplieron 16 años de la muerte de Carlos Monsiváis. Debería haber sido una fecha para el recuerdo y el homenaje. En cambio, se convirtió en detonante de uno de los debates más encendidos de la semana en redes sociales. A 25 años de haberse publicado, la entrevista que el cronista concedió a El Universal volvió a cobrar relevancia, actualidad y, según quienes la difunden, peso de profecía.

La cita que todo lo disparó ya la conocemos: «A Andrés Manuel lo estimo mucho, pero la verdad… ¡Está loco! Sufre desmedidos sueños de grandeza. Quiere llegar a ser un moderno Julio César o Nerón». Lo que no se sabía bien era todo lo que venía atado a esa frase.

Lo que dice la entrevista — y lo que no se ha podido verificar

La cita no tiene fecha exacta confirmada y circula sin contexto editorial claro. Eso no le quitó fuerza en redes: el fragmento se viralizó de inmediato, arrastró consigo una historia mucho más oscura y abrió una discusión que lleva décadas esperando cerrarse.

Porque Monsiváis no solo habría llamado loco a López Obrador. También habría dicho que lo conocía de cerca, que vivió nueve meses bajo su techo, y que el futuro presidente había llegado a la Ciudad de México huyendo de Tabasco. El motivo: la muerte de su hermano menor.

La muerte de José Ramón: el hecho que nunca desaparece

Esta semana circularon en X imágenes de lo que presuntamente serían páginas del diario tabasqueño Rumbo Nuevo, correspondientes al 9 de junio de 1969, en las que se narraría la muerte de José Ramón López Obrador, de 15 años, dentro del negocio familiar en Villahermosa. La autenticidad de dichas imágenes no ha sido verificada de forma independiente.

Los documentos que circulan presentan dos versiones de los hechos. La versión oficial señala que José Ramón habría tomado una pistola del casillero del negocio, la manipuló de forma imprudente y el arma se disparó accidentalmente; Andrés Manuel, según su presunta declaración ante el Ministerio Público, estaba de espaldas cuando escuchó el disparo. La versión «callejera», en cambio, sostiene que ambos hermanos estaban jugando con el arma cuando esta se accionó durante un forcejeo.

El certificado médico legista indicaría que la bala tuvo una trayectoria de abajo hacia arriba. Nadie fue detenido.

El debate que Diego Fernández de Cevallos llevó a la televisión nacional

El episodio no es nuevo ni menor. Ya había explotado antes, y con cámaras de por medio. El antecedente más conocido ocurrió durante el debate presidencial del año 2000, cuando el panista lanzó una de las acusaciones más directas que se recuerdan en la historia de los debates mexicanos: «Yo a usted tendría que acusarlo de asesino».

La respuesta de AMLO fue inmediata: acusó al PRI y al PAN de utilizar «un accidente que sufrió mi hermano» para atacarlo y enlodarlo políticamente. No negó los hechos, pero rechazó de plano cualquier responsabilidad criminal.

Tras aquel debate, el tema bajó el volumen en los medios tradicionales, aunque nunca desapareció del todo. En cada ciclo electoral, el episodio volvía como argumento de ataque.

Lo que Monsiváis pensaba de la izquierda — y de Morena avant la lettre

Más allá del escándalo, la entrevista contiene algo que sus difusores suelen pasar por alto: el análisis político del cronista sobre la izquierda mexicana. Monsiváis consideraba que el PRD se había convertido en una cueva de caníbales políticos, muchos de los cuales hoy ocupan cargos de enorme relevancia dentro de Morena. Y remató con una frase que, a la luz del presente, suena casi premonitoria: «En México no puede haber una verdadera transformación sin una auténtica izquierda».

El problema de fondo: ¿qué es real y qué es ruido?

Lo que sí puede afirmarse sin matices es que José Ramón López Obrador murió el 9 de junio de 1969 en Villahermosa. Todo lo demás, la cita de Monsiváis incluida, sigue siendo un rompecabezas sin armar.

Lo que sí es claro es que cada vez que el nombre de AMLO vuelve a ocupar espacio en la conversación pública —incluso después de dejar la presidencia— este episodio regresa con él, como una sombra que la política mexicana no ha podido, o no ha querido, dejar descansar.

Y Monsiváis, que tanto disfrutó incomodar a todos con igual entusiasmo, probablemente lo habría encontrado fascinante.

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